Para responder a esta pregunta es necesario primero recordar en qué consiste el enfoque naturopático.
La naturopatía es un enfoque de la salud y el bienestar que se centra en la prevención natural de enfermedades y la promoción de un estilo de vida saludable. Reconocida por la Organización Mundial de la Salud como la tercera medicina tradicional, la naturopatía utiliza un enfoque holístico: considera al ser humano en su totalidad y actúa no solo en el tratamiento de los síntomas, sino en la causa raíz de las dolencias para evitar que reaparezcan.
Los naturópatas buscan comprender el estilo de vida de las personas, sus hábitos de alimentación, sueño y ejercicio, y su historial médico para ofrecerles acciones personalizadas.
Un naturópata nunca diagnostica ni prescribe nada; ofrece consejos y apoyo para guiar a las personas hacia un estilo de vida más saludable.
La naturopatía no pretende en ningún caso sustituir la medicina convencional ni los tratamientos farmacológicos, imprescindibles para determinadas patologías, sino más bien complementarlos y prevenir desequilibrios para favorecer una vida sana.
Para lograrlo, se centra en tres pilares principales:
- Estilo de vida (dieta, sueño, ejercicio físico, gestión del estrés, etc.)
- Suplementación natural en caso de deficiencias
- El uso de la aromaterapia, gemoterapia y fitoterapia para aliviar pequeñas dolencias cotidianas.
Entonces, ¿se puede aplicar a los niños?
Si tenemos en cuenta los diferentes pilares en los que se sustenta, es evidente que instaurar un buen estilo de vida se adapta perfectamente a los niños.
Por ejemplo, en cuanto a la nutrición, una de las áreas principales de la naturopatía, se recomienda adoptar una dieta sana y equilibrada para prevenir enfermedades y desequilibrios. En el caso de los niños, esto es especialmente importante, ya que su sistema inmunitario aún se está desarrollando y es fundamental que consuman alimentos ricos en nutrientes y equilibrados para fortalecerlo y prevenir enfermedades.
Tampoco hace falta decir que un sueño de buena calidad, la práctica de ejercicio físico regular y el establecimiento de condiciones de vida que limiten el estrés y la ansiedad son esenciales para un buen crecimiento.
En cuanto a la suplementación natural, también puede ser beneficiosa para los niños que puedan tener deficiencias en nutrientes específicos (por ejemplo, los pediatras generalmente les dan suplementos de vitamina D a los niños), especialmente si son quisquillosos para comer.
Los naturópatas pueden recomendar suplementos naturales de alta absorción para ayudar a abordar las deficiencias nutricionales y mejorar la salud general del niño. Sin embargo, esto debe hacerse bajo supervisión para evitar excesos y suplementación innecesaria.
En cuanto al uso de plantas (infusiones, aceites vegetales, aceites esenciales, etc.), los naturópatas pueden recomendar el uso de ciertas plantas para ayudar a aliviar diversas dolencias en los niños, como ansiedad, cólicos, alergias, resfriados, eccemas, etc. Sin embargo, estos usos también deben controlarse con mucho cuidado porque algunas plantas o ciertas dosis (especialmente para los aceites esenciales) pueden ser perjudiciales para los niños.
Por último, los naturópatas también pueden recomendar otras terapias naturales como la hidroterapia, la sofrología u otras técnicas de respiración para ayudar a los niños a mantenerse sanos, aliviar el estrés y fortalecer el sistema inmunológico.
En conclusión, la naturopatía puede ser una excelente opción para los niños. Puede ayudar a fortalecer el sistema inmunitario, prevenir enfermedades y aliviar diversas dolencias menores de forma suave y natural.
Sin embargo, es importante reiterar que la naturopatía no debe utilizarse como sustituto de la medicina convencional. Si su hijo padece una enfermedad grave o presenta síntomas preocupantes, es fundamental consultar a un médico. Los naturópatas también pueden colaborar con médicos para ayudar a los niños de forma integral. Cabe destacar que algunos médicos también están capacitados en naturopatía.
También es importante consultar a un naturópata cualificado para garantizar que su hijo reciba la atención adecuada. Dado que la profesión de naturópata no está regulada actualmente en Francia, es fundamental verificar que el naturópata al que consulte haya completado una formación reconocida y de alta calidad en el campo. Encontrará directorios en los sitios web de diversas uniones y federaciones, como la SPN, la OMNES y la FENA. Algunos naturópatas también están capacitados específicamente para trabajar con niños. ¡Infórmese!

