El sol brilla, y con él la fuerte tentación de tomar el sol para lucir un bronceado radiante y abastecerse de vitamina D esencial. Sin embargo, es crucial tomar medidas para proteger la piel de los dañinos rayos UV. En lugar de depender únicamente de protectores solares químicos convencionales, existen otras maneras de preparar la piel para el sol y cuidarla de forma natural. Descúbrelas a continuación.
Mantente bien hidratado
El consejo definitivo para la salud de la piel es, por supuesto, mantenerse hidratado bebiendo de 1,5 a 2 litros de agua de manantial o filtrada al día. Una piel bien hidratada es más resistente y flexible. Así que asegúrate de beber suficiente agua a lo largo del día para mantener una hidratación óptima. Ten en cuenta que el té, el café, las infusiones y otras bebidas no cuentan para este volumen.
A esta hidratación también contribuyen las frutas y verduras, especialmente las más ricas en agua, como el pepino, el melón y la sandía.
Opte por una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos esenciales
Los antioxidantes ayudan a proteger la piel del daño causado por los radicales libres generados por la exposición al sol y fortalecen la resistencia de la piel a los rayos UV.
Disfruta del arcoíris incorporando frutas y verduras de diferentes colores a tu dieta diaria. En concreto, incluye alimentos ricos en carotenoides: zanahorias, tomates, albaricoques, bayas y frutos rojos, pimientos, melón…
Consume alimentos ricos en vitamina E, un potente antioxidante que se encuentra en aguacates, frutos secos, semillas y aceites vegetales, así como en ácidos grasos esenciales que se encuentran en semillas y oleaginosas (lino, chía, cáñamo...), pescado azul (sardinas, caballa...) o incluso alimentos de origen vegetal como el lino, la camelina, el cáñamo…
Exfolia suavemente tu piel
Una exfoliación suave estimula la circulación sanguínea y ayuda a la piel a recuperar su luminosidad eliminando las células muertas y promoviendo la renovación celular mediante una mejor oxigenación. Esto da como resultado una piel más suave y luminosa, y una tez más uniforme. Una piel bien oxigenada también es más receptiva a los beneficios del sol, lo que favorece un bronceado más radiante y una mejor absorción de los protectores solares.
Aplicar un tratamiento hidratante
Es fundamental mantener la integridad de la película hidrolipídica cuidándola también externamente. Para ello, elige cosméticos naturales, no tóxicos ni irritantes. Por ejemplo, utiliza aceite de zanahoria, frambuesa o jojoba, que también ofrecen una ligera protección solar, o mantecas vegetales como la manteca de karité para nutrir y calmar la piel.
Opte por protectores solares naturales
Si desea usar protector solar, opte por productos naturales que no contengan químicos dañinos para el cuerpo ni para el planeta. Busque protectores solares con filtros minerales a base de óxido de zinc o dióxido de titanio, preferiblemente sin nanopartículas. Estos ingredientes forman una barrera física en la piel que refleja los rayos UV sin ser absorbidos.
Y no lo olvides: ¡los protectores solares no previenen el bronceado! Lo correcto: cada 2 horas.
Evite la exposición excesiva
Incluso con la preparación adecuada, es importante limitar la exposición al sol durante las horas más calurosas del día, generalmente entre las 10:00 a. m. y las 4:00 p. m. Busque la sombra siempre que sea posible y use ropa protectora, como sombreros de ala ancha, gafas de sol y ropa de manga larga con protección UV.
Suplementos e ingredientes activos naturales: Urucum, betacaroteno y omega-3
Como precursor de la vitamina A, el betacaroteno desempeña un papel vital en la visión, la salud de la piel y el sistema inmunitario. Es conocido por sus propiedades antioxidantes, que ayudan a neutralizar los radicales libres en el organismo y a prevenir el daño oxidativo. En la piel, ayuda a activar la síntesis de melanina y a proteger las células epiteliales de los efectos nocivos del sol. Por lo tanto, la suplementación puede ser beneficiosa antes y durante el verano. Sin embargo, las personas fumadoras, así como las mujeres embarazadas y en período de lactancia, no deben tomar suplementos de betacaroteno.
El achiote es un arbusto originario de Sudamérica, conocido por su alto contenido en antioxidantes, como la bixina, una molécula similar al betacaroteno. Por lo tanto, contribuye a la salud de la piel, favoreciendo una tez radiante y mitigando los efectos del envejecimiento. Se puede utilizar en polvo, cápsulas o en forma cosmética.
Los ácidos grasos omega-3 aportan flexibilidad, hidratación y protección total a la piel. Según un informe publicado por la ANSES en septiembre de 2015, la población francesa presenta una gran deficiencia de ácidos grasos esenciales, incluidos los omega-3, que tienen un impacto considerable en la salud. Entre las fuentes dietéticas se incluyen el pescado azul, las semillas y los frutos secos, y ciertos aceites vegetales (como la linaza, la camelina, el cáñamo y la nuez). Los suplementos de omega-3 están disponibles en cápsulas, elaborados con aceite de pescado o derivados de aceites vegetales como la chía, la linaza y la perilla.
Preparar tu piel para el sol de forma natural es un enfoque holístico para una protección solar saludable. Al combinar una dieta equilibrada, una hidratación adecuada, el uso de aceites naturales y medidas de protección solar adecuadas, puedes ayudar a fortalecer tu piel y minimizar el daño solar. Recuerda que la protección solar es esencial durante todo el año, ¡incluso en días nublados!
Es importante tener en cuenta que la suplementación no debe utilizarse como sustituto de una dieta equilibrada y variada. Se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier régimen de suplementos para determinar la dosis y asegurarse de que se ajuste a las necesidades individuales.
Fuentes:

